HISTORIA DE LA REVOLUCIÓN

Cuando el año 2003 hacíamos vino en el valle de Napa, California, tomamos por primera vez esas cervezas que cambiarían para siempre nuestras vidas. El bar tenía más de 120 cervezas en barril, de los cuales vimos como salían cervezas negras, rojas y doradas, fue ahí cuando claramente comprendimos que de algo nos estábamos perdiendo en Chile.

Por lo que decidimos darle una vuelta al destino y apostar por la cerveza, pero una cerveza distinta, que no estuviera filtrada, que fuera amarga, que tuviera un sabor diferente a lo que la gente conocía por cerveza.

De vuelta en Chile, arrendamos la capacidad libre de otra cervecería, comenzamos a fabricar en pequeñas cantidades y nos lanzamos con una meta, lograr posicionarnos como la cerveza artesanal de Santiago, de lo cual nace nuestro slogan revolucionario…

¡¡A TOMARSE LA CAPITAL!!

Fue así como comenzamos esta pequeña revolución en el mercado cervecero, de a poco, botella a botella, local por local, explicando qué eran las levaduras en el fondo y otros detalles desconocidos por la gente esos años.

Hoy la cosa se ve distinta. Hemos crecido, dejamos a nuestros amigos de Die-M y, por fin, construimos nuestra casa propia, en Batuco, salida Norte de la Capital, en una zona rural con una vista privilegiada de las montañas que rodean nuestro valle. La nueva planta tiene una capacidad instalada para más de 45.000 lts/mes, oficinas, bodega, laboratorio y muchos avances que nos permitirán crecer y mejorar nuestros estandares de calidad sin alterar nuestra cerveza.

Por delante tenemos el desafío de llevar a cada vez más personas nuestra cerveza pero, más allá de eso, queremos que la gente pruebe, se atreva a los nuevos sabores y nuevas opciones que nos llegan a nuestro Santiago, cada vez más moderno y globalizado.

Muchas gracias a todos los que se nos unieron en el camino, muchas gracias a quienes prefieren Capital.